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Buenos Aires - Lunes, 05 de Enero de 2009 |
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NARCISISMO Y MASOQUISMO DEL ADICTO
por Dr. José Treszezamsky
El concepto de narcisismo se introduce en la obra de Freud como un estudio de un destino posible de la libido. A consecuencia de ello y estudiando el desarrollo libidinoso llegó a la conclusión que el narcisismo era primario a la relación con el objeto y eso es además comprensible si tenemos en cuenta que entonces Freud contaba con una teoría del aparato psíquico, la primera tópica, en la cual el Yo podría ser el único reservorio de la libido.
Sin embargo, como muestra de su fidelidad a la observación, muchas veces la teoría venía con atraso con respecto a la observación y es por eso que aunque hablaba de pulsiones sexuales que desde un comienzo necesitan de un objeto y de una condición masoquista previa para ser sádico, sin embargo en la teoría hablaba de un narcisismo primario y de un masoquismo secundario, como muy bien lo podemos observar en Los Instintos y sus destinos.
En 1920, en el Más allá del principio del placer, comienza un enroque conceptual que terminará invirtiendo los términos: el masoquismo es primario y el narcisismo es secundario. Enroque conceptual: de narcisismo primario a secundario y de masoquismo secundario a primario. Este cambio se debió a un avance en la clínica luego del estudio de las neurosis traumáticas de guerra, entre otras cosas.
¿Qué quiso decir con esto?
Que un destino primario de la pulsión de muerte es el propio individuo, y que sólo el amor a sí mismo y la búsqueda de objetos pueden hacer que algo de ese instinto agresivo se vuelque hacia el exterior.
Y que (1923) el narcisismo es siempre secundario, secundario de un sometimiento del Yo al Superyó, a través del cual el Yo deja de ser el mediador entre el Ello y los objetos para ofrecerse como si fuera un objeto al Ello.
Allí fue donde cambió tantos enfoques; por ejemplo: la transferencia dejó de ser acentuada como resistencia para entenderse como lo resistido. Y entonces podemos comprender de otro modo al adicto en escena en la sesión: en lugar de poner sólo el acento en el valor resistencial de sus manifestaciones, lo veremos reproduciendo escenas de la relación infantil, su vida sexual infantil.
El narcisismo va cambiando desde una manifestación libidinosa a una manifestación del instinto de muerte. Es una manifestación del masoquismo.
¿Cómo es eso?
Pues bien, en la obra de Freud esto está emparentado tanto con la psicosis como con la manía.
Hasta final de la década del 20 la teoría de Freud de la psicosis era que en ella triunfaba el Ello y la de la manía era una teoría económica: le caía una especie de herencia al Yo.
Y acá tengo que introducirles una investigación mía acerca de la historia del psicoanálisis.
Ángel Garma era un médico vasco que estudió medicina en Madrid, y al final de su carrera cursó en la Sala de Patología Médica que dirigía Gregorio Marañón. Como Garma era vasco, al ir a vivir a Madrid se radicó en la llamada Residencia Universitaria de Estudiantes. Y les voy a mencionar algunos de sus compañeros: Luis Buñuel, Salvador Dalí y Federico García Lorca. En esa residencia, en el subsuelo había un laboratorio de Análisis clínicos y el jefe del laboratorio era Severo Ochoa, futuro premio Nóbel de medicina.
Un integrante de la comisión directiva de la Residencia era Ortega y Gasset que convenció a un Coronel López Ballesteros a que tradujera a Freud al español. Ortega y Gasset había fundado la llamada Revista de Occidente, una publicación periódica de renombre universal en la cual publicaban sus artículos los nombres más destacados de la cultura y de la ciencia.
En el primer número de la Revista de Occidente salió un comentario del artículo El Yo y el Ello de Freud, y el comentario lo hizo un psiquiatra de la sala de Marañon, un tal José Miguel Sacristán, que creo que tiene algún parentesco con el actor.
Estando en la residencia, Dalí compró el libro La interpretación de los sueños de Freud y se la pasaba todas las noches, a la hora de la cena, leyendo en voz alta párrafos de este libro. Allí estaba presente Garma, quién había pensado en dedicarse a la psiquiatría y que había conseguido un trabajo en un manicomio con la ayuda de Luis Jiménez de Asúa, del Tribunal de Menores, famoso especialista en derecho que luego emigró a la Argentina huyendo del franquismo.
Es decir que Garma oía hablar de Freud desde dos puntas: en la sala de Marañón de parte de Sacristán (aunque este no comulgaba con el psicoanálisis) y en la Residencia de parte de Dalí, que se apoyaba en el proceso primario para el desarrollo del surrealismo.
Una vez recibido y estando trabajando en una clínica psiquiátrica de Alemania, una amiga le recomendó que haga una formación psicoanalítica. Fue a Berlín, en el Instituto Psicoanalítico fundado por Max Eitingon y lo entrevistó a él mismo. Eligió como analista didacta a Theodor Reik y como uno de sus supervisores a Otto Fenichel.
Garma entró a los 24 años al Instituto y el grupo de él era llamado el Jardín de Infantes pues eran todos jóvenes. Imagínense que tuvo como profesores a todos los pioneros y como compañeros a muchos de ellos: por ejemplo, Paula Heimann y muchos más que no recuerdo.
Para ser aceptado como miembro titular del instituto luego de terminar su formación tuvo que presentar dos trabajos: uno de análisis aplicado y uno teórico clínico. El primero se llamaba Un gesto obsceno de Santa Teresa y el segundo La realidad y el ello en la esquizofrenia.
Con ese trabajo el Dr. Garma se convirtió en miembro de dicha sociedad, iniciando así una larga trayectoria durante la cual llegó a nuestro país donde, unido a otros pioneros, fue fundador de la Asociación Psicoanalítica Argentina.
Este artículo del Dr. Garma, aun habiendo sido presentado por primera vez hace 70 años, tiene una actualidad tal que bien podría haberse presentado hoy como una de las tesis a discutir en cualquier congreso(1). Durante ese lapso de tiempo pudimos observar en publicaciones psicoanalíticas la aparición de estudios que llegan a las mismas conclusiones a las que había arribado Garma entonces. Por ejemplo, en 1952, Herbert Rosenfeld en "Observaciones sobre el psicoanálisis del conflicto del superyó en un esquizofrénico agudo"(2) descubre la completa sumisión masoquista al superyó en el psicótico cuyo tratamiento describe, y reconoce el antecedente de Garma. Lo mismo ocurre en 1969 con J. Arlow y Ch. Brenner, quienes en un artículo publicado en la Revista de Psicoanálisis(3) llegan a las mismas conclusiones que Garma aunque por un camino propio sin haber tenido en cuenta la publicación que comentamos hoy.
Yo quiero aprovechar esta ocasión para plasmar ante ustedes una idea que me viene rondando hace varios años, desde comienzos de la década del '60, cuando, casi simultáneamente, adquirí las obras completas de Freud y la primera edición del libro de Garma "El psicoanálisis. Teoría, clínica y técnica". Esa idea fue constantemente dejada de lado por considerarla herética y fruto de una idealización de Garma. Pero, con el paso de los años, y cada vez que leía el texto que este escribió en 1931 o algún escrito de los últimos años de Freud(4), la idea volvía insistentemente, imponiéndose cada vez más, reclamando su derecho a ser atendida.
En marzo de 1990, durante una visita a su casa, le comenté a Garma que tenía una hipótesis sobre una relación entre su investigación de 1931 y algunas formulaciones posteriores de Freud. Inmediatamente me solicitó que lo escribiese y se lo enviara. Ya no tenía escapatoria.
El hecho de estar rodeado en esta ocasión por amigos y colegas con quiénes comparto la pasión por el psicoanálisis, el respeto por las ideas de Freud tanto como por las de muchos otros pensadores, entre ellos muchos de nuestro medio, y entre estos especialmente las de Ángel Garma, hace que ceda a una tentación: a presentar públicamente esta hipótesis cada vez mas convincente para mí: ACERCA DE UNA POSIBLE INFLUENCIA DE GARMA EN FREUD.
Soy consciente del rechazo que puede provocar esta hipótesis, pero si ustedes no son de aquellos que desechan de plano un pensamiento por ser aparentemente extraño y poco probable, y dan oportunidad a lo que aportan los datos, es posible que luego de escuchar estas reflexiones se acerquen bastante a la idea que sostengo.
Se trata de un examen de algunas concepciones psicoanalíticas sobre el orgullo, la manía, el superyó y la psicosis, y en él muestro la relación que hay entre la tesis de Garma de 1931 y conceptualizaciones de Freud posteriores a esa fecha que son distintas a lo que sostenía anteriormente, y deduzco, en base a estos datos, al intercambio epistolar entre ambos, al epistolario con Arnold Zweig, a la agenda diaria de Freud y al aspecto formal y conceptual como presenta Freud dichas ideas, la posibilidad de que éste se haya basado en el trabajo de Garma.
Para que me acompañen en el recorrido marcaré en detalle la cronología que habrá que atender.
En Duelo y Melancolía(5), Freud dice que aun teniendo el mismo complejo la melancolía y la manía, en esta última el Yo lo ha dominado o lo ha dejado a un lado. En su explicación económica dice que un gasto psíquico muy grande llevado a cabo anteriormente se vuelve superfluo y la energía queda disponible para múltiples aplicaciones y posibilidades de descarga. Lo equipara metafóricamente a una gran ganancia de dinero, a librarse repentinamente de una coacción oprimente, a coronar con el éxito una ardua tarea. Y dice que la manía "no es otra cosa que un triunfo así" aunque el yo no es consciente acerca de eso sobre lo que se ha triunfado. Extrañamente llega a equiparar los logros anteriores de un individuo con una borrachera alcohólica, -claro que de esas de buen talante- y dice que es probable que en ella se suspendan los gastos que demanda la represión, gastos que ahora quedan disponibles para múltiples aplicaciones. El maníaco, sigue diciendo Freud, ha vencido a la pérdida del objeto y se ha emancipado de aquél que le hacía penar. ¿Cuál es entonces la diferencia con el duelo normal -se pregunta Freud- que no termina en manía? La respuesta que se da persiste en su enfoque económico: en el duelo normal la desatadura del objeto se cumple muy lenta y paulatinamente, de manera que al terminar el trabajo de duelo también se ha disipado la energía que requería.
En 1921(6), Freud explica que en las fiestas maníacas se lleva a cabo una "suspensión del ideal", pero, agrega, con profunda captación, que "Siempre se produce una sensación de triunfo cuando en el yo algo coincide con el ideal del yo." Luego añade que en los momentos maníacos de los enfermos maníaco-depresivos "Su ideal del yo (posteriormente denominado superyó) se disuelve (sic) temporariamente en el yo, después que lo rigió antes con particular severidad", "...en el maníaco, yo e ideal del yo se han confundido..."(7)
En 1927(8), Freud insiste en que en la manía hay una emancipación del yo respecto de la presión del superyó.
El 6 de octubre de 1931 Garma da su conferencia sobre 'La realidad y el ello en la esquizofrenia'. A continuación voy a extractar algunos párrafos de ese trabajo que me interesan para el análisis del tema. (9) (10)
Dice Garma: "Las ideas de grandeza del Hombre de los Lobos tenían como núcleo el sentimiento de ser querido por Freud, de considerarse útil e importante para Freud." "Por eso afirmaba, orgulloso, que su psicoanálisis era el único que Freud había publicado,... y que Freud se interesaba siempre por el curso del tratamiento que con él realizaba la doctora Mac Brunswick."
"En los momentos en que pasivamente se cree querido, entonces se siente orgulloso de su propio valer. El paralelismo psíquico con Schreber resulta patente..."
"Identificarse con un ideal es, en parte, renunciar a sí mismo, es negar los propios deseos activos y someterse a algo ajeno. Es parcialmente un comportamiento pasivo masoquista, análogo al del niño que erige en sí mismo su superyó, identificándose con el padre, que constituye su ideal, y renunciando previamente a ciertos deseos masculinos. El esquizofrénico que se identifica con Napoleón hace como el niño, abandona sus propios deseos, se somete a lo que exigen de él las imágenes paternas y está orgulloso por su comportamiento".
Sigue Garma: "También lo mismo sucede en el niño al identificarse con su padre y erigir su superyó interior, orgulloso de su comportamiento". "Algo parecido se pudo observar en el Hombre de los Lobos que durante su psicosis se creía querido por Freud y por tal motivo estaba orgulloso de sí mismo".
"Por lo tanto, en todos estos casos, las ideas de grandeza -concluye Garma- significan un sometimiento al superyó".
"...una persona tiene ideas de grandeza si se cree querida por las personas de su ambiente, real o fantástico o, lo que es análogo, por su superyó".
El 7 de setiembre de 1932 se lleva a cabo el XII Congreso Psicoanalítico Internacional en Wiesbaden, Alemania, presidido por Max Eitingon y con la presencia, entre otros, de Anna Freud y Ernest Jones, y un joven español, de 28 años, Ángel Garma, a quien podemos ver en este fragmento de fotografía que expongo ante ustedes.
Al mes siguiente, el 21 de octubre de 1932, Freud le escribe una nota a Garma que dice:
"Viena, 21/10/1932.
Distinguido colega: Le agradezco el envío de sus valiosos trabajos -leo fácilmente español. Me dijeron que Ud. había estado en Wiesbaden (asistiendo al Congreso Psicoanalítico Internacional). Mis mejores deseos para su éxito en su patria.
Suyo atento,
Freud.
Garma había enviado sus escritos con 'bastante anterioridad'(11), lo que significa que hay al menos una superposición temporal entre la época en que Garma escribe el artículo mencionado anteriormente y el comienzo de la redacción que hacen Freud y William C. Bullit, periodista y diplomático norteamericano, del libro sobre el presidente Wilson.(12)
Jones(13) dice que "Fue durante su estada en Berlín(14) que el embajador norteamericano, W. C .Bullitt, persuadió a Freud a que colaborara con él para escribir un estudio psicoanalítico sobre el presidente Wilson". Por su cuenta Bullit(15) dice: "Éramos amigos desde hacía varios años cuando decidimos escribir este volumen en colaboración. El estaba en Berlín para someterse a una pequeña intervención quirúrgica. Lo visité y lo encontré deprimido; me dijo sobriamente que no le quedaba mucho de vida y que su muerte no tendría importancia, ni para él ni para nadie, porque había escrito ya todo lo que deseaba y su mente se había vaciado. Me preguntó qué hacía yo y le dije que estaba trabajando en un libro sobre el Tratado de Versailles que contendría estudios sobre Clemenceau, Orlando, Lloyd George, Lenin y Woodrow Wilson, a quiénes yo conocía personalmente. A Freud le brillaron los ojos y se animó muchísimo. Me formuló rápidamente una cantidad de preguntas, que le contesté. Luego me asombró al decir que le gustaría escribir en colaboración conmigo el capítulo sobre Wilson. Me reí y le hice notar que la idea era encantadora pero extraña... Freud insistió, diciendo que su propuesta me podía parecer cómica, pero que él la formulaba en serio."
Los datos de que dispongo muestran que en 1930 tanto Garma como Freud estaban abocados a los respectivos trabajos que estamos comentando en este momento(16), sólo que Garma lo hacía desde comienzo de ese año y Freud recién recibe el manuscrito de las notas de Bullitt, sobre los cuales se apoya para el estudio psicológico, al final de 1930. En agosto de 1931, Bullitt, en una carta a un amigo, le anuncia que estaba terminando el primer borrador del libro, y a fines de abril de 1932 le informa a este mismo amigo que el libro estaba, por fin, terminado. Esto es, seis meses después de que Garma hiciera su presentación en la Asociación Psicoanalítica de Berlín.
Por lo que yo sé, Freud siguió haciendo correcciones, modificaciones y agregados, muchos de los cuales no obtuvieron el consenso de Bullitt, pero no tengo datos precisos sobre su contenido. El libro terminó publicándose en el año 1966.
Otras fechas ayudarán a ubicar a grosso modo la época del escrito. La biografía de Freud escrita por Peter Gay dice que en 1930 se le propone a Freud hacer el trabajo.
El viernes 17 de octubre de 1930, Freud anota en su agenda(17) "Bullitt". [A pesar de su enfermedad Freud recibió a Bullitt que pudo haberle traído 1500 páginas de notas a máquina de la biografía de Wilson para que Freud las elaborara como una base para el estudio que ambos iban a hacer sobre Wilson. De acuerdo con lo que dice Anna es imposible reconstruir cómo Freud y Bullitt trabajaron juntos. Freud mantuvo el tema en secreto para proteger la carrera política de Bullitt, que además fue su paciente. Cuando Bullitt volvió a Viena a fines de 1931, Freud todavía se sentía lo suficientemente optimista como para creer que el libro que proyectaban podría publicarse pronto y de esta manera ayudar a salvar a la editorial de la bancarrota. (Epistolario Freud-Eitingon 15/11/31)].(18)
El 29 de octubre, luego de una operación de Freud y de un ataque de neumonía, éste anotó que se había iniciado la labor: "Trabajo recomenzado...". [Aparte del análisis de sus pacientes Freud había interrumpido el trabajo en relación con el libro de Wilson debido a su fiebre. En una carta a Arnold Zweig hace una velada referencia a este: "Yo preferiría no escribir nada más pero sin embargo estoy escribiendo una introducción para un trabajo de otro. No puedo decir qué es, es sin embargo también un análisis pero al mismo tiempo altamente contemporáneo, casi político..." (Freud-Arnold Zweig. 7/12/30)(19). Acá Freud claramente tenía la intención de escribir sólo la introducción. Esto contradice lo que Bullitt dice posteriormente sobre una más intima colaboración. Pero posiblemente Freud, por lo menos, tenía en vista el control o supervisión del resto del manuscrito.]
Un rastreo de los datos de que disponemos nos conduce a proponer que, en definitiva, la parte escrita por Bullitt del "Estudio psicológico de Thomas Woodrow Wilson", escrito en colaboración por Freud y Bullitt, es anterior a la confección del artículo de Garma, y se superpone en una pequeña parte, y fundamentalmente la parte escrita por Freud es posterior a la presentación en la Sociedad Psicoanalítica de Berlín. Lo que es absolutamente seguro es que su redacción definitiva es posterior al envío de los trabajos de Garma a Freud.
Si uno profundiza el estudio y comparación del escrito de Garma y el libro de Freud y Bullitt y le agrega un estudio comparativo de las ideas de Freud acerca del superyó en las psicosis y en la manía en el libro de Wilson y sus demás textos publicados, se podrá encontrar algunas sorpresas que, a mi criterio, requieren explicación.(20)
Veamos:
En la pág. 52 dice: "...el superyó, cuyos ideales son tan grandes que exigen al yo lo imposible. Un superyó de esta especie produce algunos grandes hombres y muchos psicóticos..."
Luego (pág. 53) dice: "¡Debes hacer que lo imposible sea posible! ¡Puedes llevar a cabo lo imposible! ¡Eres el hijo bienamado del padre! ¡Eres el padre mismo! ¡Eres Dios!"
En estas frases se nota claramente la relación que establece Freud entre un incremento de las exigencias superyoicas y la psicosis, lo que tiene una gran similitud con lo presentado por Garma en su escrito.
Dice luego (en la misma pág. 53): "cuando el hijo se identifica con su padre y a este con Dios, y erige a ese padre como su superyó, siente que tiene a Dios dentro de él, que él mismo se volverá Dios." Esto dice Freud, mientras que Garma había dicho en su trabajo: "Identificarse con un ideal es, en parte, renunciar a sí mismo; es negar los propios deseos activos y someterse a algo ajeno. Es parcialmente un comportamiento pasivomasoquista, análogo al del niño que erige en sí mismo su superyó, identificándose con el padre, que constituye su ideal, y renunciando previamente a ciertos deseos masculinos. ...y está orgulloso por su comportamiento."
Luego Freud continúa: "...la cantidad de libido que carga esta identificación(21) llega a ser tan grande en algunos seres humanos, que pierden la capacidad de reconocer la existencia de hechos, que les son contrarios en el mundo real. Terminan en el manicomio". Vemos que en esta frase Freud establece una relación entre superyó grandioso y la psicosis, como lo muestra Garma en su trabajo, aunque no muestra el aspecto de sometimiento masoquista sino que le atribuye un carácter libidinoso. Por otro lado sostiene, como lo hace en otras publicaciones, que el incremento de la severidad del superyó deriva de los aspectos canibalísticos de la identificación y de la vuelta contra el yo de la agresividad contra el padre reprimida, y no introduce el masoquismo del yo para explicar por qué dicha agresividad se vuelca contra sí mismo. Por ejemplo, se pregunta Freud(22):"¿Qué se hizo de la agresión de Tommy Wilson hacia su padre? Un padre descripto como fuerte, que lo tenía sujeto y dominado." Y la respuesta de Freud es(23): "La parte de su actividad agresiva hacia el padre que tuvo salida a través de la identificación, erigió en él un superyó tremendamente poderoso y exaltado."
Freud habla de dos consecuencias de semejante superyó: Primero, que sus exigencias jamás se pueden satisfacer, que demanda lo imposible. Y segundo resultado de la posesión de un superyó tan endiosado es que el mismo niño se siente Dios pues siente que posee a Dios dentro de sí mismo, inventa realizaciones imaginarias, puede volverse psicótico. Y estas ideas están casi textualmente desarrolladas en el trabajo de Garma que hoy comentamos.
En 1934, menos de dos años después de haber recibido el artículo de Garma, Freud completa el primer borrador de su libro "Moisés y la religión monoteísta", que consta de tres ensayos, el primero de los cuales se publica a comienzos de 1937, el segundo a fines del mismo año y el tercero, ya en Inglaterra, en 1938. Me interesa cotejar las ideas de Garma con lo que dice Freud en la sección D de la parte II, del tercer ensayo.(24)
Tomaré sólo fragmentos del texto. Freud intenta aclarar "...la razón por la cual un progreso en la espiritualidad, un relegamiento de la sensualidad, haya de elevar la 'conciencia de sí'(25) de una persona o de un pueblo."
Dice: "Pero mientras la renuncia instintual por causas exteriores sólo es displacentera, la renuncia por causas interiores, por obediencia al superyó tiene un efecto económico...proporciona al yo un beneficio placentero, una satisfacción sustitutiva, por así decirlo. El yo se siente exaltado, está orgulloso de la renuncia instintual como de una hazaña valiosa. Creemos comprender el mecanismo de este beneficio placentero. El superyó es el sucesor y representante de los padres (y de los educadores), que dirigieron las actividades del individuo durante el primer período de su vida...igual que en la infancia, el yo...estima su aprobación como un alivio y halago..."
"Cuando el yo ofrece al superyó el sacrificio de una renuncia instintual, espera que este lo ame más en recompensa; la conciencia de merecer ese amor la percibe como orgullo. Dice Freud que bajo la amenaza de perder el amor de los padres el niño experimenta un sentimiento de seguridad y satisfacción cuando logra renunciar al instinto pero 'sólo una vez que la autoridad misma se hubo convertido en parte integrante del yo, esta agradable sensación pudo adquirir el peculiar carácter narcisista de orgullo."(26)
Como hemos podido observar en esta breve reseña, las concepciones de Freud acerca de la manía, aún antes de la introducción del término superyó, muestran una concepción maníaca de la manía pues explican este cuadro como un triunfo del yo sobre el ideal, como un enriquecimiento libidinoso, como una desaparición del ideal dentro del yo, o como una liberación del yo respecto del superyó.
Sólo en Moisés y la Religión Monoteísta, cuyo borrador fue completado en 1934 -dos años después de haber leído el trabajo de Garma- Freud recurre a otros argumentos para explicar el incremento de autoestima, el orgullo, las ideas de grandeza, es decir, la megalomanía. Ahora la explicación pasa por el hecho de una elevación de la autoestima cuando se renuncia a la sensualidad, por una entrega sumisa al superyó, por una exaltación sentida por el yo ante la hazaña de la renuncia instintiva, por una explicación del orgullo como una conciencia de haber hecho algo contra los instintos y a favor del superyó.
Si todo esto Freud lo había leído en el trabajo de Garma "La realidad exterior y el ello en la esquizofrenia", ¿no habrá sido este texto un referente de las nuevas ideas freudianas?
Posiblemente nunca lo sabremos, pero plantearnos esta hipótesis me parece una manera válida de luchar contra resistencias que toman la forma de idealizar a unos y desvalorizar a otros por ser muy cercanos a nosotros mismos.
¿Qué sentido se puede extraer de estas líneas? ¿Es una coincidencia por la cual dos investigadores llegan casi simultáneamente a la misma conclusión? ¿Es que Garma siguió desde sus comienzos una veta profunda del pensamiento de Freud mientras que éste en algún momento se apartó de esa línea y la retoma posteriormente? Es decir que, siendo fiel a Freud, ¿se anticipó Garma en sus conclusiones al creador del psicoanálisis?
Por otro lado, esta hipótesis que propongo, ¿es una herejía contra Freud, un dios psicoanalítico?
¿Es una idealización de Garma, erigido en otro dios psicoanalítico?
Sin embargo, ¿no es también una idealización de Freud pensar a priori, sin requerir argumentos, que es imposible que haya ocurrido lo que estoy planteando en este trabajo? Recordemos que Freud era un gran lector, que además aceptó influencias de muchos otros pensadores, psicoanalistas o no, que reconocía a veces explícitamente que tomaba conceptos de otros (por ejemplo Jung, Abraham, Ferenczi, etc.) y otras veces, seguramente, de otros que no nombraba. De su misma pluma sabemos esto. Por ejemplo, para no abundar, en Neurosis y Psicosis(27), dice haberse inspirado en "una ilación de pensamiento inspirada desde otro lado", y en otros lugares(28) él mismo dice que padecía de algo que llamaba 'criptomnesia', es decir que ideas que parecía suyas provenían de otros autores pero su memoria se cuidaba de recordar que otro era el autor.
Cada uno de ustedes podrá darse su respuesta o bien, lo que es más probable, mantener la cuestión en suspenso. Pero sabemos que compartimos también la creencia que será valido para cualquiera de nosotros animarse a pensar contra la corriente de las propias resistencias. En esto sí, seguiremos siendo fieles al pensamiento de esos hombres que como Freud y Garma, "pobres criaturas" como nosotros, fueron también distintos en sus méritos científicos y humanos al atreverse a luchar contra las convenciones que siempre reclaman ser elevadas al carácter de dogmas, cierre de todas nuestras posibilidades creadoras.
Notas
(1)
En una comunicación personal Garma me dijo que modificaría dos puntos: el primero de ellos era su afirmación de que en el varón son más sencillas las relaciones recíprocas entre el ello, yo, superyó y realidad exterior y el segundo, que no equipararía posición libidinal femenina con pasividad y masoquismo.
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(2)
Estados Psicóticos. Herbert A. Rosenfeld. Ediciones Hormé. Buenos Aires. 1974. págs.77/122.
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(3)
Arlow, J. y Brenner, Ch.(f1969) "La psicopatología de las psicosis" Revista de Psicoanálisis.XXVI,4.
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(4)
El presidente Thomas Woodrow Wilson, un estudio psicológico y Moisés y la religión monoteísta.
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(5)
Duelo y melancolía, Sigmund Freud.1915. Amorrortu Editores. Sigmund Freud Obras Completas. tomo XIV, pág. 235 y sig. Buenos Aires.
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(6)
Capítulo XI, 'Un grado en el interior del yo', de "Psicología de las masas y análisis del yo". Sigmund Freud, 1921. Amorrortu Editores. Sigmund Freud Obras Completas. tomo XVIII, pág.122 y sig. Buenos Aires.
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(7)
Lo que figura entre paréntesis en este párrafo es un agregado mío.
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(8)
El humor. Sigmund Freud. 1927. Amorrortu Editores. Sigmund Freud Obras Completas. tomo XXI,pág. 153 y sig. Buenos Aires.
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(9)
Recomiendo la lectura del trabajo entero que se puede hallar en:
Revista de Psicoanálisis, año II, No1, Buenos Aires, 1944 con el título de La realidad exterior y los instintos en la esquizofrenia; en el libro El psicoanálisis, teoría, clínica y técnica, el capítulo titulado 'La esquizofrenia', Ángel Garma, Editorial Paidos, Buenos Aires; y en Libro Anual de Psicoanálisis, 1990, Ediciones Psicoanalíticas Imago, SRL, Lima.
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(10)
Salvo aclaración contraria, los subrayados son míos.
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(11)
Comunicación personal.
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(12)
El presidente Thomas Woodrow Wilson. Un estudio psicológico. Sigmund Freud y William Bullitt. Letra Viva. 1973. Buenos Aires.
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(13)
Vida y obra de Sigmund Freud, Ernest Jones. Tomo III, pág.166. Ediciones Horme. 1976. Buenos Aires.
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(14)
En 1930.
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(15)
William C. Bullitt, en el prefacio al libro El presidente Thomas Woodrow Wilson, un estudio psicológico. op.cit. pág.11. escrito, evidentemente luego de la muerte de Freud.
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(16)
Freud. Una vida de nuestro tiempo. Peter Gay. Ediciones Paidós. Buenos Aires.
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(17)
The diary of Sigmund Freud, 1929-1939. A chronicle of events in the last decade. Hogarth Press. 1992. London. pág.85.
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(18)
Entre corchetes, mi versión castellana de los párrafos que nos interesan de la versión inglesa de n.18.
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(19)
Ver también correspondencia Freud-Zweig. Granica Editor.SA. 1974. Buenos Aires.
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(20)
Tomaré como referencia las páginas de la edición castellana del libro sobre El presidente Wilson de Editorial Letra Viva.
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(21)
Se refiere al superyó.
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(22)
El presidente Wilson, pág. 66.
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(23)
op.cit.pág.67.
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(24)
En la edición de Amorrortu Editores tiene el título de 'Renuncia de lo pulsional'.
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(25)
'autoestima' según la traducción de Ludovico Rosenthal.
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(26)
Quiero remarcar que en Moisés y la religión monoteísta Freud hace su primer y único análisis del mecanismo psíquico del orgullo en toda su obra, y de este sentimiento, esta es la única referencia bibliográfica que aparece en el Índice General del tomo XXIV de las Obras Completas de Sigmund Freud, de Editorial Amorrortu.
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(27)
Neurosis y Psicosis. Sigmund Freud, en Sigmund Freud Obras Completas. tomo XIX, pág.155. Amorrortu Editores. Buenos Aires.
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(28)
Para la prehistoria de la técnica psicoanalítica, Sigmund Freud.1920. Amorrortu Editores. tomo XVIII,pág.260. Buenos Aires.
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* Conferencia brindada en las Primeras Jornadas de Adicciones, Puerto Madryn, Argentina, Mayo de 2000, organizadas por el Hospital Subzonal "Dr. Andrés Isola" y la Secretaría de Promoción y desarrollo Social de la Municipalidad
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