Buenos Aires - Viernes, 10 de Octubre de 2008

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PSICOPROFILAXIS DE LA LACTANCIA MATERNA

por Lic. Gabriela N. Rico

La comprensión de las necesidades afectivas del niño y de la madre produce un resurgimiento del interés por la alimentación a pecho.

Mientras el niño succiona y se alimenta también respira coordinando todo esto con la deglución, comienza a sentir primero los brazos de la madre que lo sostiene, luego su mejilla contra el seno, sus manitos juguetean con él, se desarrolla el olfato, succiona, deglute, se alivia. Luego levanta sus ojos, mira y sonríe.

Durante los seis primeros meses la succión es la actividad más gratificadora y es el sentido más desarrollado en ese momento junto con las funciones alimenticias, el niño no sólo llena el estómago sino que hace sus primeros aprendizajes de la realidad exterior.

El sentimiento inicial de seguridad, satisfacción, placer y éxito está estrechamente vinculado a su actividad con la boca. Es por eso que esta etapa de desarrollo mental evolutivo del ser humano se llama FASE ORAL.

La actividad de la boca alivia la tensión psíquica y establece el vínculo con la madre. Se asocian a esta actividad tres funciones:

Cuando el niño se prende al pecho no vive la misma experiencia que el niño que toma mamadera. El niño que utiliza el pecho succiona al mismo tiempo que apoya sus manitos sobre el seno blando y cálido. El juego en el regazo y con los dedos que surge de la interacción con la madre, en tanto que la mamadera es sólo un símbolo. La introducción de la mamadera sólo tiene sentido si se la presenta como juguete en un momento adecuado, cuando el bebé ya ha tenido experiencias con el pecho.

Quienes cuidan de un bebe no sólo deben pensar en términos de enfermedad y salud sino también de pobreza y riqueza de la personalidad; es decir no sólo en su salud física sino también en su salud mental.

El papel primordial del amamantamiento por el pecho reside en el hecho de que impone el contacto más coherente más profundo con el cuerpo de la madre. Hace posible la realización lenta y progresiva filogenéticamente adquirida de la autonomía respecto de la madre, al imponer y facilitar un intercambio entre las acciones y las sensaciones del cuerpo del niño y las de la madre. Es aconsejable, desde el punto de vista de la salud física y mental que la madre, de pecho aunque sea poca cantidad, completando con mamadera o durante un tiempo limitado. Esta será siempre más beneficiosa para el desarrollo evolutivo del psiquismo humano que la ausencia absoluta de esa experiencia biológica vital.

Cuadros patológicos con depresión, autismo, marasmo y falta de energía moral ó física, retraso intelectual, alteraciones graves de conducta y de su personalidad, se relacionan con un vínculo materno-filial ausente, deficiente o deteriorado.

El temprano vínculo con la madre que se fortifica firmemente en el mundo interno influye básicamente y subyace a la capacidad de formar cualquier apego profundo y fuerte hacia una persona.

Es importante destacar el valor que, para el adecuado desarrollo de la personalidad, tienen ciertas características de ese vínculo madre-bebe, que sobrepasa el acto puro alimentario tales como la satisfacción plena de la necesidad de succión placentera, el contacto y proximidad corporal, la experiencia de ser sostenido, acariciado con el juego favorecido por la cercanía y la estimulación por la voz, la mirada y la sonrisa.

En esta etapa la única función autónoma es la respiración para todo lo demás la dependencia en relación con la madre es total. Sobre la base del total desvalimiento del bebe y su total dependencia de la madre, se va elaborando desde el nacimiento un sistema expresivo de comunicación, un sistema de comprensión mutua mediante gestos, actitudes o mímicas cuya base es claramente afectiva y que ocupa el primer plano en su vida psíquica.

El niño vive casi tanto de sus relaciones humanas como de su alimentación y las necesidades emocionales (prerrequisitos para el desarrollo psíquico) adquieren un carácter imperioso y dramático.

El amamantamiento satisface en un mismo acto la mayor parte de estos requerimientos más los emocionales de comunicación y afecto. En este acto de comunicación y participación con la madre es donde le permite al bebe la supervivencia física, la discriminación con el ambiente y su reconocimiento como persona.

El espacio bucal es el primer universo experiencial del recién nacido, espacio de contacto sensorial, comunicacional y de aprendizaje.

La adecuada relación madre-hijo es el principio del equilibrio mental y biológico.

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