Buenos Aires - Viernes, 10 de Octubre de 2008 |
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ACERCA DEL ACOMPAÑAMIENTO TERAPÉUTICO
por Lic. Sandra B. Sarbia
¿Qué es el Acompañamiento Terapéutico?
Existen diferentes abordajes para poder pensar esta práctica, que enmarcan una modalidad de trabajo singular. El que sigue es uno de ellos y aporta una perspectiva psicoanalítica.
Desde esta perspectiva y al intentar dar alguna respuesta, no es posible pensarlo sin la introducción en el campo de alguna terapéutica posible. Algo más que «acompañar», se trata de una práctica a ser articulada en la estrategia de un tratamiento.
Práctica que en nuestro país comenzó a fines de la década del 60, como herramienta para abordar diferentes procesos terapéuticos que ofrecían dificultades, pacientes de difícil abordaje. En aquel momento se lo denominaba «amigo calificado», dando cuenta que se trataba de algo más que un amigo.
Surge, como recurso, en la intersección entre Psiquiatría y Psicoanálisis, al mismo tiempo que de sus bordes como límite del saber que éstos recortan y de sus posibilidades operatorias. Actualmente es desde estos saberes y otros desde donde se recibe la demanda de Acompañamiento Terapéutico.
Representa entonces una práctica que surge con relación a la atención de pacientes que solemos denominar «casos límite... fronterizos», así como respecto del límite que ofrecen los tratamientos convencionales frente a determinados casos de difícil abordaje.
¿Cuándo podría decir que es necesario un Acompañamiento
Terapéutico?
El acompañante terapéutico, en sus funciones, responde haciendo espacio a aquello que queda por fuera de los límites del consultorio. Su lugar se aproxima al de un semejante que escucha y ofrece contención a lo que excede en un tratamiento, a lo que el tiempo de una sesión no puede dar lugar.
Podría acompañar al paciente en los avatares de un tratamiento ambulatorio. Tratamiento que, de alguna manera está presentándose con importantes dificultades que amenazan su continuidad, cuando se encuentra impedido el trabajo terapéutico. Representando así, un recurso alternativo que en muchos casos puede favorecer la continuidad del tratamiento.
En muchos casos el dispositivo de Acompañamiento Terapéutico ofrece una alternativa frente a una internación psiquiátrica, evitando así los efectos de cronificación que ésta podría tener sobre un sujeto. Frente a esto se suele implementar una internación domiciliaria, acompañando al paciente a atravesar cierta situación de crisis, pero sin que éste sufra el desprendimiento que implica el abandono de sus cosas.
Acompaña también procesos de transición hacia una externación favoreciendo una adecuada re inclusión en el medio familiar. Re inclusión que en algunos casos resulta difícil de hacer para un paciente, sin un lazo que enlace ambas situaciones (internación y externación).
Así mismo participa en procesos de reinserción laboral, educativa, social, recreativa, que sean necesarios transitar para un paciente, en alguna situación o momento particular de su vida.
Considero necesario que la implementación del dispositivo de Acompañamiento Terapéutico se articule a la estrategia de un tratamiento para que su labor pueda resultar en una terapéutica posible. Estrategia que es pensada por el profesional que conduce el tratamiento que implementará el dispositivo.
Representa entonces, un recurso en pos de una estrategia de trabajo.
Entiendo que la función debe ser pensada caso por caso, teniendo en cuenta la singularidad que allí se presente. Según el paciente y más particularmente la situación que esté atravesando al momento de la implementación del dispositivo.
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