Buenos Aires - Jueves, 28 de Agosto de 2008 |
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MADRE! ... PERO TAMBIÉN MUJER
por Lic. Gabriela V. Perrotta
Convertirse en madre es sin lugar a dudas una experiencia única. Después de esperar durante los meses de embarazo el momento del nacimiento, finalmente sucede, y la mamá puede conocer a su bebé. No sólo la mamá: el papá, el resto de la familia, los amigos, todos los que cuidaban a la mamá durante el embarazo, están ahora pendientes de esa nueva personita. Las visitas son para conocer al bebé, para tenerlo en brazos, para mirarlo embobados. Los regalos suelen ser también para el bebé.
La mamá está orgullosa de que su bebé sea tan bonito, está emocionada por todo lo que implica tenerlo cerca, pero a veces también se siente un poco dejada de lado. Se ha convertido en madre, y parece que eso deja de lado momentáneamente su propio lugar como mujer y como persona, y también su "femineidad".
Tal vez después del parto ha quedado un poco más "gordita", está siempre cansada por los horarios de amamantamiento y los cuidados que el bebé requiere, siente que no tiene tiempo para ella, y a veces ni siquiera tiene ganas. Seguramente los primeros días también ha quedado dolorida, y todo eso hace que su deseo parezca estar guardado por un tiempo.
Es importante que principalmente el hombre, la pareja, se dé cuenta de que además de haberse convertido en papá, sigue siendo esposo, y su mujer además de madre, sigue siendo mujer. La mujer necesita sentir que sigue siendo atractiva, que sigue teniendo sus "encantos", más allá de las diferencias que hay en su cuerpo los primeros tiempos después del parto. Y también necesita sentirse querida por ser ella misma, como antes, y no sólo por ser la mamá de esa personita que ha nacido.
Los primeros días, meses, del bebé, la mamá dedica casi todo su tiempo a él. Y eso puede hacerle sentir que su vida ha pasado a ser sólo eso: ser madre. Es importante que encuentre algún espacio para algo propio, en la medida de sus ganas, que no se sienta absolutamente absorbida por su hijo.
Para esto, la colaboración de los que están con ella es fundamental, pero ellos pueden no darse cuenta. Entonces será la flamante mamá la que tendrá que hacerlo notar.
La vida ha cambiado con la llegada del bebé, pero ser madre no implica dejar de ser mujer, sino ser las dos cosas.
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